20131125-081140.jpgEn realidad es a la caza «permanente» del tesoro.

Como las monedas, una misma actividad puede tener dos caras. Y digo puede, pues hay monedas trucadas y cospeles sin acuñar.

En el desarrollo de negocio es loable la búsqueda permanente de nuevas oportunidades, de nuevos nichos de negocio. Es una máxima para la renovación y el desarrollo empresarial. Investigar y estar atentos a los cambios del entorno nos permitirán corregir y adaptar el rumbo de la actividad. Contribuirán a mantener viva la empresa y saneada la cuenta de resultados.

Pero la premisa fundamental es tener claro cual es nuestro negocio y cuales nuestras ventajas diferenciales. Ser conscientes de las habilidades y recursos (humanos y financieros) de que disponemos. Adentrarnos, a veces, en los aledaños es necesario.

Hay quienes viven en la permanente búsqueda del tesoro que les convertirá en portada de Forbes. Justifican el alejamiento del negocio en la innovación pero, en muchos casos, detrás sólo se esconde una letal falta de conocimiento de su «core business». Sucede que no se está convencido del negocio que se tiene, que se sospecha (sin confesarlo) que no es el adecuado (para el mercado o para uno mismo) y se olvidan los principios básicos del buen hacer empresarial.

Hoy en día asistimos a una sobrecarga de premios y reconocimientos (públicos y publicados) y me pregunto si, en ocasiones, no estamos haciendo un flaco favor a la buena y sensata gestión empresarial.

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