20131128-073126.jpgA primera vista puede resultar curiosa la evolución propuesta, pero, tras la visita a las instalaciones de una compañía dedicada a la limpieza y mantenimiento urbano, se podrá comprender algo mejor.

La presentación comenzó destacando el factor humano. Algo lógico en cualquier organización y, más en una con 600 trabajadores. Hasta aquí no pasaba de un aparente tópico en la introducción. Tópico siempre loable, pues así debería ser en todos los casos.

La diferencia la marcó el responsable de Recursos Humanos cuando, a renglón seguido, me propuso visitar el centro tecnológico. No mostré sorpresa, pero sí pensé que era curioso que mi guía en una visita técnica fuera el encargado de personal. En el centro de control, el responsable técnico me explicó los diversos y avanzados sistemas de seguimiento de las actividades diarias de limpieza, recogida de basuras y hasta supervisión del mantenimiento de zonas verdes de la ciudad.

La diferencia vino cuando el propio técnico valoró y puso límites a la técnica con las aportaciones de los integrantes de la plantilla. Hizo un análisis claro de como la tecnología servía de apoyo, pero eran los trabajadores quienes mejor sabían como optimizar las rutas. Coincidimos en la apreciación de que la tecnología llevada a extremos puede anular la iniciativa personal y traer la desmotivación.

Esto que parece sensato, en muchas ocasiones se somete a la tiranía de consultores y centros de I+D+i. Parece que en nuestro empeño frenético por avanzar en la modernidad olvidamos con frecuencia el factor humano.

En la evaluación de alternativas de inversión deben considerarse factores de eficacia, de rendimiento económico y de retorno de la inversión. Ahora bien, si despreciamos el factor humano, estaremos abriendo una brecha en la espina dorsal de cualquier organización. Se podrá alcanzar un premio a la mejor iniciativa innovadora, pero podemos favorecer que languidezca el espíritu del equipo.

Saber combinar y rentabilizar avances tecnológicos y recursos de personal es el éxito seguro de una empresa. Para ello se precisan personas en el equipo directivo capaces de entenderlo y ponerlo en pràctica. Ayer conocí a uno de ellos y me permitió renovar mi convicción.

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