20131202-074503.jpgEl único lugar en el que el éxito va antes que el trabajo es en el diccionario.

Hoy en día no se lleva atribuir a cuestiones básicas el éxito de un negocio. Gusta más citar tecnologías, masteres, innovación, calidad, marketing, contactos, nichos, etc. Sin embargo, en cualquier historia de éxito que nos cuenten, o que podamos conocer, hay un ingrediente que nunca falta: el trabajo.
Por supuesto que no es suficiente, pero quien lo olvida pierde. Alguien resumió las “CAUSAS” del éxito:
• Conocimiento del producto y del mercado.
• Adecuación de la persona al proyecto, y del proyecto al mercado.
• Diagnóstico correcto de las fuerzas y debilidades propias, así como de las amenazas y oportunidades.
• Capital suficiente.
• Fuerza de voluntad y buena gestión del capital humano.

No quisiera que esta primera premisa nos lleve al simplismo de suponer que es una relación entre una unica causa (trabajo) y un efecto (éxito). Son tres palabras: “trabajo bien hecho” y, aquí, es donde radica el secreto.

Se trata de saber hacer y de hacer saber, no tan solo de hacer.

Sin pretender formular la composición de la “píldora” del éxito, si podemos acercarnos a traves de algunas reflexiones que nos permitirán contrastar como estamos recorriendo el camino:

• Liderazgo (escuchar, enseñar, ayudar), en lugar de management (controlar, racionalizar, comprimir).
• La obsesión por el cliente, en lugar de la obsesión por el marketing.
• La búsqueda de la calidad excepcional, en lugar de la búsqueda de las economías de escala.
• La escucha atenta y sin prejuicios de los clientes, en lugar del posicionamiento estratégico.
• Los nuevos productos, en lugar del plan tecnológico.
• La estructura divisionalizada, en lugar de la organización matricial.
• Las unidades productivas flexibles y pequeñas, en lugar de la curva de experiencia.
• Los pequeños equipos autónomos, en lugar de los grandes staffs.
• La libertad de acción, en lugar de la burocracia.
• La competencia interna entre productos, en lugar del temor al «canibalismo» entre productos.
• El interés por las personas, en lugar del interés por las técnicas, instrumentos y programas.
• El contacto con personal y clientes, en lugar de las informaciones del ordenador.
• El empleado como «propietario» de su empresa y trabajo, en lugar de la desconfianza».

Según un estudio de Dun & Bradstreet, las causas de las suspensiones de pagos y quiebras son las siguientes:
Incompetencia ……… 93,1 %
Negligencia …………… 2,0 %
Fraude …………….…..… 1,5 %
Otras …………………….. 3,4 %
Total ……………………… 100,0%

Puede concluirse que un trabajo “bien hecho” compendia factores que superan el mero hacer, ha de lograrse la competencia y ésta se alcanza trabajando adecuadamente.

Conocer nuestras habilidades y limitaciones nos indicará en que somos buenos y donde precisamos apoyo experto. Configurar un equipo interno y externo acorde con las metas establecidas es un trabajo bien hecho. Dirigirlo a buen puerto es el buen y cotidiano trabajo de un capitán.

«El ingenio empieza las grandes obras, pero sólo el trabajo las termina» (Joseph Joubert).

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