AUDIO: La Pizarra en Onda Cero (26-05-2017)

Hoy tenemos un día inestable: algo de sol, por la mañana, tormenta y lluvia, por la tarde. Parece que el tiempo de hoy se acompasa a la inestabilidad de los mercados financieros de esta semana en España.

Nos gusta pensar, y desear, que nuestras acciones no tienen reacción y, que si la tienen no nos afectará negativamente.

La economía no es un compartimento estanco, ni un microcosmos de atmósfera controlada. Lo que ocurre en nuestra sociedad y, especialmente en el terreno político conlleva reacciones.

El lunes, 22, se produjo una sensible reducción de las posiciones de inversores extranjeros en el mercado español. La causa fue muy sencilla y reciente: la resurrección de Pedro Sánchez como Secretario General del Partido Socialista Obrero Español.

Y, esta afirmación, no tiene nada que ver con opiniones partidistas o influencias de los otros candidatos. Los movimientos de los inversores se fundamentan en los análisis que realizan los expertos financieros de los diferentes países.

En este sentido, el Banco de Inversión japonés Nomura interpretaba la elección de Pedro Sánchez como un factor negativo a corto plazo en los bonos españoles.

Citigroup estima un giro en la posición colaboradora del PSOE hacia el PP, elevando el riesgo de elecciones anticipadas.

Los expertos de Barclays ven como amenaza inmediata el retraso en la aprobación del Presupuesto de 2017 y la negociación del correspondiente a 2018.

Más prudente se muestran en el Rabobank, donde consideran que Sánchez representa más una intermitente amenaza a corto plazo para la prima española que un peligro sostenido.

Al fondo de todas las opiniones está la previsión de que un acercamiento del PSOE a Podemos suponga un riesgo de bloqueo en el Parlamento de las medidas legislativas del Gobierno que, unido al incremento de tensión interna en el propio partido socialista, puedan llevar a Mariano Rajoy a concluir que unas elecciones anticipadas le resultarían ventajosas.

En una economía altamente dependiente de la deuda financiera y con fuerte necesidad de inversores foráneos, estas amenazas nos perjudican seriamente y, al final, el coste de la deuda lo va a notar. Esta fiesta puede resultar cara y, al final se notará en el bolsillo de todos los contribuyentes, sin distinción de pertenencia política.

Está claro que somos, y debemos ser libres, en nuestras elecciones, pero resulta aconsejable tomar en cuenta y estar bien informados de las consecuencias de cada alternativa.

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