Decía un buen amigo: «no me des, llévame donde haya».

Cuando nos referimos a desarrollar negocio, vender, crecer y todo lo demás relacionado con lo que implica ser empresa y saber dirigirla, un aspecto fundamental es contar con un entorno de mercado suficiente en cantidad y calidad. Madrid cuenta con ambos elementos.

Por supuesto, no es mercado para aficionados y fortalezas y carencias saltan rápido a la luz. Aquí existen cada día miles de oportunidades de negocio. Cierto es que no son accesibles para quien necesita de padrinos (públicos o privados) para enmascarar debilidades de producto, logística, marketing, personal o cualquier otra. Esto es una liga para mayores, donde la dureza es una constante, pero la recompensa tampoco se escatima.

Es cierto que hay un camino más fácil, evitando enfrentarse a la realidad de una demanda exigente que valora, por encima de todo, el fondo. Las muletas y «muletillas» deben quedar aparcadas a la llegada.

Por encima de todo, el cliente. Siempre presente: la competencia. El fundamento: que detrás del humo haya fuego, no solo humo.

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