AUDIO: Parada de Postas en Onda Cero (1-12-2017)

Buenas y frías tardes, Arturo,

Parece que cuando llega el frío, se recrudecen los debates sobre la energía. Son noticias que nos pillan, y nos dejan, tiritando.

En los últimos días se ha disparado, de nuevo, el futuro de las Centrales Térmicas y, por ende, el de la minería del carbón.

El sistema eléctrico en España no es asunto fácil de explicar y, a veces, el intento de simplificar nos puede llevar a ser simplistas. Como siempre, la mejor forma de arrojar luz sobre un asunto complejo es exponer datos objetivos.

Primero: el 24 de octubre se aprobó, en el Congreso de los Diputados, la propuesta de Podemos que marcaba la fecha de cierre de las centrales térmicas en España. Esta medida pretende acabar con la minería del carbón en España en 2020, retirando los pagos por capacidad de las centrales que superen las emisiones de Co2 establecidas.

Segundo: las centrales térmicas españolas no cumplen la normativa de la Comisión Europea en cuanto a los límites de emisiones de gases contaminantes.

Tercero: el 70% de la emisión de gases de efecto invernadero de la producción eléctrica en 2014 y 2015 se debió a la quema de carbón.

Cuarto: El 80% del carbón que se consumió en 2014 en España, para generar electricidad, era importado. La razón de esto, es sencilla: el precio del carbón externo es más barato que el autóctono. Optar por nuestro carbón implicaría que los consumidores pagarían un sobreprecio. Esta baja competitividad de nuestro carbón se produce a pesar de las ayudas que recibe: 22.000 millones de euros desde 1992.

En resumen, que las fuentes de generación preponderantes en nuestro futuro mix energético serán las renovables. Compatibilizar ecología y sostenibilidad en la producción de energía eléctrica con el mantenimiento de la minería del carbón nacional se antoja, cuando menos, casi imposible.

En cuanto al sistema energético el asunto de fondo es como combinar un sector estratégico con la economía de libre mercado, ofreciendo precios competitivos a nuestra industria nacional y un coste razonable a los consumidores particulares.

Arturo, ante un asunto con tantas implicaciones, las recetas fáciles y parciales no lo resolverán. Habremos de hacer nuestros mejores esfuerzos para no entrar en un callejón sin salida.

Abrígate y hasta muy pronto a todos nuestro fieles oyentes.

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