AUDIO: Parada de Postas en Onda Cero (12-enero-2018)

Buenas tardes, Arturo,

Nuestra posta de hoy viene con un tono tecnológico: BITCOIN.

Como algunos sabrán, se trata de la primera moneda virtual en aparecer en la escena mundial. A este tipo de divisas, se las conoce, también como criptomonedas.

Etimológicamente el prefijo cripto significa oculto, secreto. Estamos acostumbrados a buscar que nuestras transacciones se mantengan en el terreno de la confidencialidad, del secreto y, por ahí, se nos presenta interesante.

También pretendemos que los movimientos cuenten con un alto grado de seguridad. En los tiempos que corren y con la tecnología de por medio, esta es una pretensión cuestionable.

Con todo y con ello, los medios de comunicación se están haciendo eco, con frecuencia, de noticias relativas a este invento financiero. Las hay para todos los gustos, pero me quedo con dos ejemplos:

Esta semana se ha publicado que se ha vendido, en Tarragona, el primer piso de España pagado en bitcoins. El propietario la vendió por 40 bitcoins, que equivaldría a 550.000 euros.

La otra noticia son las declaraciones del Oráculo de Omaha, Warren Buffet, a la cadena americana CNBC. Este influyente y experto inversor ha dicho que, casi con total seguridad, las criptomonedas tendrán un mal final. En esta línea, el gestor español Francisco García Paramés ha dicho: “hay gente que gana al blackjack. Yo no juego”.

No cabe duda de que algunos inversores están emocionados por el viento a favor que sopla en la cotización del bitcoin (ha pasado de valorarse en 900 dólares a principios de 2017 a más de 13.000, un año después). Además este tipo de posiciones se asocian a modernidad, lo que aporta, para algunos, un halo diferencial.

En situaciones como esta, resulta difícil establecer una posición sin riesgo a equivocarse. Estamos hablando de expectativas, de confianza, de tendencias. Ahora bien, ante la incertidumbre parece que el sentido común aconseja centrarse en lo que se conoce y se domina. Me viene a la cabeza un vago recuerdo del sonoro fracaso que tuvieron muchos inversores en Fórum Filatélico, en donde la ambición se dio la mano de la ignorancia.

La tremenda volatilidad de esta moneda puede hacer que el vendedor del piso de Tarragona se lleve un susto cuando cambie a euros sus 40 bitcoins.

Arturo, cuídate del temporal y, en cuanto al bitcoin: “quietos, hasta ver”.

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