prisma

Fue Sir John Mason quien dijo: “Las previsiones meteorológicas no afectan al tiempo. En cambio, las previsiones económicas sí afectan a la economía”.

Vivimos un entorno que ofrece pocas alternativas en cuanto al diagnostico de nuestra situación económica: hemos logrado alcanzar un equilibrio inestable. Determinados sectores siguen inmersos en lo que el Diccionario de la Real Academia define como crisis, en su séptima acepción: “situación dificultosa o complicada”. Y es, en estos momentos, cuando los análisis, las noticias y las opiniones (fundamentadas o no) pueden generar, en sí mismas, un efecto multiplicador.

El intento de maquillar con disquisiciones semánticas el presente y el horizonte que se vislumbra, solo provoca mayor inquietud en la población. Es este desasosiego el que fomenta la negatividad de la percepción de consumidores, empresarios, trabajadores e inversores. En último término, un componente esencial en los procesos de toma de decisiones es la percepción de la situación actual y su evolución prevista. Tal es así, que acciones de consumo, propuestas de inversión y hasta decisiones personales se ejecutarán, o no, en función de cómo se perciba el entorno: seguro o incierto.

Hay una cierta tendencia al negativismo como fórmula de acierto en las previsiones: si se predice lo peor y se produce algo mejor, bienvenido; si se predice algo bueno y no se produce, el adivino estará en el ojo del huracán. Tenemos suficientes medios a nuestro alcance para poder enmarcar correctamente la situación, pues vivimos tiempos difíciles y seguirá siendo así durante un cierto tiempo. Corresponde al sector público, al sector privado y a la sociedad civil adaptar sus previsiones a este nuevo marco.

Esta adaptación implica responsabilidad de quienes pueden influir en el comportamiento de los actores clave de nuestra economía. Esta responsabilidad se logra con realismo en el análisis y en el diagnóstico, identificando los verdaderos problemas, rapidez en la toma de acciones correctoras y firmeza para mantenerlas, aun cuando sean impopulares.

Es un elemento importante la identificación correcta de los problemas a resolver. De nada servirá resolver correctamente situaciones que no son los verdaderos problemas.

Es sabido que en medicina uno de los factores importantes para la curación de una enfermedad es la actitud del enfermo y no puede negarse que las opiniones de su entorno (sobre todo de personas cualificadas) influirán de manera decisiva.

Las dificultades se presentan grandes, pero todo empresario o directivo sabe que, una vez realizado el análisis adecuado, es esencial tomar y mantener las medidas precisas cuanto antes, haciendo llegar así un mensaje de seguridad a los diferentes interesados en la salud de la empresa (empleados, accionistas, clientes, proveedores, bancos, etc.).

La economía española constituye, salvando las distancias, la gran empresa en la que todos estamos interesados y por la que nos vemos afectados.

Este sitio utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de usuario y con fines estadísticos. Si continúa utilizando este sitio consideramos que está de acuerdo.